Biblioteca Obrera Juan B. Justo: 120 años

Celebración de un nuevo aniversario de una de las entidades fundadas por Juan B. Justo.
Reconocida es la trayectoria centenaria de la Biblioteca Obrera Juan B. Justo, fundada el 25 de septiembre de 1897 por quien lleva su nombre desde 1928, el Dr. Justo, quien le dio origen movido por su decisión de educar al pueblo, y sobre todo a los trabajadores, en un sostenido empeño creador y civilizador.
La Biblioteca Obrera, al igual que las otras entidades fundadas por Justo, reconoce un origen modesto, fruto del esfuerzo de un pequeño núcleo de trabajadores manuales e intelectuales. Ella vino a concretar los primeros ensayos realizados, en diciembre de 1894, a través del Centro Universitario Socialista ―iniciativa de Ángel M. Giménez, Antonino Piñero, Carlos Malagarriga, Leopoldo Lugones, Roberto J. Payró, Ernesto de la Cárcova y José Ingenieros, entonces estudiantes―, que tuvo breve vida, mas sirvió para abrir la marcha.
El sábado 25 de septiembre informaba el periódico “La Vanguardia”, que con una concurrencia regular de trabajadores, en la casa de la calle México 2070, se procedió a la organización de la nueva entidad y se nombró la primera Comisión Administrativa que quedó compuesta por los ciudadanos Emilio Roqué, Mauricio Kliman y Naúm Chertkoff, aprobándose el estatuto y el reglamento social.
Desde entonces, la Biblioteca Obrera Juan B. Justo ha cumplido una intensa tarea como centro cultural y formativo, dinámico, abierto y cuya proyección en el medio social fue unánimemente reconocida. Su caudal alcanza aproximadamente a 90 mil volúmenes, más un número no igualado de colecciones periodísticas y publicaciones, en especial sobre el movimiento gremial y las luchas políticas y sociales de los trabajadores argentinos y extranjeros.
Son ya varias generaciones las que se han empeñado en la noble tarea de crear, organizar y mantener esta Biblioteca, a través de más de un siglo, enfrentando obstáculos, dificultades y sinsabores derivados de la incomprensión, unas veces, y, otras, del mal disimulado odio que sienten por la cultura quienes desearían ver al pueblo atrapado por la ignorancia y la demagogia embrutecedora.
Juan B. Justo, maestro de la civilidad y de la democracia social, al dejarnos esta Biblioteca Obrera entre sus creaciones perdurables, nos enseñó que sólo por el cauce de la cultura, la información, la probidad y la responsabilidad, guiadas por un alto ideal de justicia y libertad, los hombres se redimen y son factores insustituibles en todo proceso histórico positivo y transformador.
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